Palabras y expresiones granadinas (3)
Más palabras para hablar como un granadino de toda la vida
Actualizado el 18 de octubre de 2026

Si ya te has leído la primera y la segunda parte de nuestro pequeño diccionario, ya sabes decir «¡lavín!», llamar «quillo» a tu interlocutor y pedir un «saquito» cuando refresca. Toca subir de nivel. En esta tercera entrega reunimos otro puñado de palabras que vas a oír en cualquier barra, en el autobús o en la cola del pan.
Como siempre, las expresiones caben en alguna de nuestras tres categorías:
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Patadas al diccionario. Palabras que, por pronunciación o por ahorro de letras, han cambiado de forma manteniendo más o menos su significado.
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Cambios de significado. Palabras que empezaron diciendo una cosa y han terminado diciendo otra muy distinta.
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Cosecha propia. Palabras que no encontrarás en los diccionarios oficiales, pero que en Granada entiende todo el mundo.
Más palabras
Malafollá
La palabra más granadina de todas, y no por casualidad. Describe un carácter: seco, irónico, poco amigo de los cumplidos y con un punto de mal humor que muchas veces es más fachada que enfado de verdad. Dicen que es la marca de la casa del granadino, y hay quien la luce con orgullo. Si alguien te contesta con retranca, no te lo tomes a mal: es parte del encanto.
Le pregunté si el bar abría hoy y me dijo «si está la persiana subida, será que sí». -> Me contestó con mucha malafollá.
Chambi
Así llamamos en Granada al corte de helado, el bloque de helado entre dos galletas o barquillos que se vende en los quioscos y heladerías. En verano es casi una institución.
Hace una calor que no se puede, vamos a por un chambi. -> Hace mucho calor, vamos a comprarnos un corte de helado.
Follisca
Riña, pelea o alboroto entre varias personas, normalmente con más ruido que consecuencias.
Se ha liado una follisca en la puerta del bar por el fútbol. -> Ha habido una discusión acalorada en la puerta del bar.
Hartible
Se dice de la persona pesada, que harta a cualquiera con su insistencia. También se oye «jartible», con la jota aspirada tan nuestra.
Qué hartible eres, ya te he dicho tres veces que no. -> Qué pesado eres.
Bulla
En el resto de España la bulla es el jaleo o el bullicio, pero aquí se usa sobre todo para hablar de prisa. Quien «lleva bulla» va con el tiempo justo.
No me puedo parar, que llevo mucha bulla. -> No me puedo entretener, que tengo prisa.
Mijilla
Una cantidad pequeña, un poquito. Viene de «migaja» y tiene variantes como «mijita» o «miaja».
Échame una mijilla de aceite en la tostada. -> Ponme un poco de aceite en la tostada.
Talegazo
Golpe o caída aparatosa. Con tanta cuesta y tanto empedrado en el Albayzín y el Sacromonte, es una palabra que conviene conocer.
Me resbalé bajando la cuesta y me di un talegazo. -> Me caí al bajar la cuesta.
Esmayao
Viene de «desmayado», pero no tiene nada que ver con perder el conocimiento: quien está esmayao está muerto de hambre. También se escribe «esmallao», y ya avisamos de que ni nosotros sabemos cuál es la buena.
Vengo esmayao, ¿qué hay de comer? -> Tengo muchísima hambre.
Para practicar
La mejor forma de aprender estas palabras es salir de tapas y escuchar. Si entiendes a la primera a alguien que «lleva bulla» o te pides un «chambi» en agosto, ya vas por buen camino. Para saber cómo funciona el tapeo, mira nuestra guía de tapas en Granada, y si quieres entender cómo es la vida diaria de la ciudad, la de horarios y costumbres.
Seguiremos ampliando este compendio. Si se te ocurre alguna palabra que falte, escríbenos y la añadimos.





